La crítica de Amable es una crítica de este tiempo, eminentemente contemporánea, del vivísimo siglo xxi que se levanta bajo la arquitectura, pensamiento, visión e ideología del autor de "Las flores del mal", conjugando pasión, crítica y parcialidad ideológica y conceptual de un nivel de compromiso tan evidente en su pensamiento que él, de manera expresa no disimula en sus textos de "apasionada parcialidad", sobre todo ante aquellos fenómenos y autores que la tradición crítica por múltiples y complejas razones sociológicas y sociales ha pretendido absurdamente hacer invisibles dentro de su latente y tangible visibilidad, ya fuere porque son referencias inexcusables de la historia del arte contemporáneo o porque son voces capaces de hablar desde el silencio sembrado en los territorios de sus telas, volúmenes y modelados tridimensionales, dibujos, grabados, instalaciones o cualquier otro medio de expresión estética y visual de nuestro tiempo.Basta pasarle revista al contenido de sus textos publicados durante más de veinte años en las páginas del Suplemento Areito del Periódico Hoy, o bien en la sección de las críticas de arte seleccionadas en este primer tomo de "Arte Contemporáneo den Santo Domingo", para observar la hondura de su visión y la correspondencia de cuanto afirmo como reflexión sobre su dilatada carrera profesional al servicio del arte y la cultura nacional.Si bien la obra crítica de Amable López Meléndez tiene como fuerza motivadora el pensamiento sensible que se forja desde las estructuras metafóricas y simbólicas de la creación poética, lo cierto es que la cultura de su construccion de la mirada, en su práctica crítica está directamente asociada a su formación académica en la Universidad Católica Santo Domingo, donde realizó estudios de posgrado en Historia y Geografía del Caribe, forjándole una personalidad intelectual que le ha permitido a su ojo crítico articular una escritura bajo un esquema conectivo con visiones contemporáneas de grandes críticos del siglo xx.Amable desde los muy diversos foros en los que les ha tocado postular y exponer sus textos y reflexiones teóricas ha puesto en órbita el amor, pasión y dureza de su pensamiento crítico, el que siempre he sentido muy cercano y asociado a discursos como los que desde sus contribuciones críticas al arte de los siglos xx y xxi ha hecho el escritor Donal B. Kuspit (1935), un autor cuya nomenclatura de la mirada y análisis de los fenómenos estéticos formados en la escena de la obra de arte los resuelve a partir de asociaciones tomadas desde la filosofía y el psicoanálisis, confortado a los defensores de un arte teórico y "deshumanizado", donde el artista se ha convertido "en un sagaz manipulador de lenguajes ya existentes"; sin embargo en términos de lectura comparativa con la más acreditada practica de la crítica de arte contemporánea a la que Amable López Meléndez proyecta cercanía metodológica y direccional de su discurso es a las postulaciones y principios trazados por autores como el crítico de arte norteamericano Jerry Saltz (1951), aquel famoso autor que confrontó con músculo y pluma de acero el gran fenómeno contemporáneo que significó Demian Hirts, aunque los estudiosos y académicos que han prestado atención a su obra le reconocen que su mejor papel como intelectual de la crítica de arte lo ha desempeñado cuando ha levantado su voz y sembrado discursos teóricos como los momentos en los que toca "los intersticios institucionales del arte, donde Saltz se revela como un polemista excepcional".